La primera ministra británica convocĂł a elecciones segura de que obtendrĂa una amplia mayorĂa en el Parlamento. Los recientes ataques terroristas y su mal desempeño en la campaña hacen tambalear sus intenciones.
Sobre los instrumentos del grupo británico Captain Ska se escucha una grabaciĂłn de la primera ministra, Theresa May, cuando meses atrás hacĂa una de las declaraciones que más la han acechado durante los meses recientes: “No voy a convocar a elecciones generales”. Sus palabras, repetidas hasta el cansancio, se volvieron mentira el 18 de abril, dĂa en que May convocĂł a los británicos a las urnas con la seguridad de que obtendrĂa una amplia mayorĂa en el Parlamento, todo un lujo con el que podrĂa negociar cĂłmodamente la salida de su paĂs de la UniĂłn Europea.
La canciĂłn Liar, liar (Mentirosa, mentirosa), que ocupa los primeros puestos en las listas de ventas del Reino Unido, es sĂłlo un sĂntoma de la gran inconformidad que existe alrededor de la figura de May, algo que los lĂderes de los partidos a los que se enfrenta en la contienda electoral no han dudado en aprovechar.
En abril, la ventaja que las encuestas le daban a May frente a sus contendores la ponĂan a 20 puntos porcentuales de su principal contendor, el laborista Jeremy Corbyn. Hoy los más optimistas le dan a May una ventaja del 6 %, mientras otros ven cada vez más probable que en las elecciones del prĂłximo jueves no le den una mayorĂa clara a ninguno de los partidos que se enfrentan en los comicios.
Durante la campaña, la promesa de un “liderazgo sĂłlido y estable” que ofrecĂa May se ha venido debilitando. Por un lado, la primera ministra ha sido incapaz de cumplir su promesa de reducir la cifra de inmigrantes que llegan al Reino Unido y su estabilidad ha sido puesta en cuestiĂłn despuĂ©s de haber tenido que rectificar las polĂticas pensionales que aparecĂan en el manifiesto de su partido. Por el otro lado, están los tres ataques terroristas que en menos de cuatro meses han azotado Gran Bretaña.
May fue parte del gabinete que sacĂł adelante los recortes con los que el entonces primer ministro, David Cameron, decidiĂł afrontar la crisis econĂłmica. A partir de 2010, como ministra del Interior, May estuvo detrás de recortes al presupuesto destinado a la PolicĂa que trajo una reducciĂłn de 21.500 uniformados en apenas seis años.
Aunque los ataques terroristas de ParĂs en 2016 llevaron a las autoridades británicas a detener los recortes, el debilitamiento de la PolicĂa estaba hecho, y despuĂ©s de los recientes ataques en Mánchester y Londres, todos los dedos apuntan a May. En una entrevista para el canal iTV el lĂder laborista Jeremy Corbyn se uniĂł a las voces en contra de May, diciendo que las elecciones que se llevarán a cabo el prĂłximo jueves son la mejor forma de enfrentar la crisis de seguridad que atraviesa Gran Bretaña.
No es la primera vez que el terrorismo yihadista afecta procesos democráticos. En 2004, en un evento realizado en la Universidad de Standford, el director de encuestas de la cadena ABC News, Gary Langer, explicĂł que el triunfo de George Bush en las elecciones que lo reeligieron estuvo relacionado con dos factores: las mujeres y los atentados del 9 de septiembre: “La imagen de liderazgo de Bush, su enfoque en la seguridad y el hecho de que algo como el 9/11 no volviĂł a ocurrir dentro de las fronteras del paĂs, convenciĂł a los estadounidenses, y en especial a las madres de familia, de que debĂa volver a la Casa Blanca”.
Aunque los atentados terroristas suelen beneficiar a los partidos con polĂticas de seguridad y mano dura, que normalmente se encuentran agrupados a la derecha, los golpes que ha recibido la campaña de May y la cercanĂa de los ataques a la fecha de las elecciones traen a la memoria las repercusiones polĂticas de los atentados en el metro de Madrid en marzo de 2004.
Apenas tres dĂas antes de que los ciudadanos españoles eligieran un nuevo Parlamento, cuatro trenes de la red de cercanĂas madrileña fueron el objetivo de las bombas de un grupo yihadista. El Partido Popular español, que buscaba mantenerse en el Gobierno y habĂa ocupado la ventaja durante todo el proceso electoral, terminĂł perdiendo ante el PSOE de JosĂ© Luis RodrĂguez Zapatero, que terminĂł alcanzando 16 escaños más que los conservadores.
En el caso español, el triunfo de los socialistas se atribuye, entre otras cosas, a que el gobierno del Partido Popular culpĂł del ataque al grupo separatista ETA, algo que fue desmentido cuando se logrĂł determinar que el atentado estaba relacionado con Al Qaeda y con la intervenciĂłn española en Irak a raĂz de los ataques del 11 de septiembre y como consecuencia de los acuerdos de la OTAN.
TodavĂa no está claro hasta quĂ© punto los recientes atentados han erosionado la credibilidad de los conservadores para las prĂłximas elecciones. Si bien May puede no estar pasando su mejor momento, no hay que olvidar que Gran Bretaña tiene un sistema parlamentario y no presidencialista. El triunfo de los conservadores no depende exclusivamente de May, sino de cuántos escaños son capaces de alcanzar el resto de miembros de su partido.
Si consideramos que en las elecciones locales que se adelantaron en mayo los conservadores aumentaron en 558 su nĂşmero de representantes en las administraciones regionales, el panorama para May podrĂa no ser tan crĂtico como parece.
fuente.elespectador.com/
