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La olvidada y triste historia de Manuel Urrutia, el primer presidente de la Cuba revolucionaria (antes que Fidel Castro)


Fue el Ăşnico hombre que estuvo por encima de Fidel Castro en el gobierno de Cuba: el Ăşnico que, en teorĂ­a, pudo darle Ăłrdenes al "comandante".
Sin embargo, el nombre de Manuel Urrutia y su breve paso por la historia se pierden antes y despuĂ©s de las causas y azares que lo llevaron a ser no solo el Ăşltimo gobernante de derecha en la isla, sino tambiĂ©n el primer presidente de la Cuba en revoluciĂłn. Todo al mismo tiempo.
Urrutia, un abogado nacido en el centro de la isla en 1908 y radicado más tarde en el oriente, sin simpatĂ­as partidistas ni carrera polĂ­tica, se vio envuelto en una vorágine de acontecimientos que lo llevaron a asumir el mando polĂ­tico del paĂ­s despuĂ©s del 1 de enero de 1959, al menos por unos meses.
Pero casi seis décadas después de aquellos tiempos convulsos, su figura sigue siendo tan desconocida en el extranjero como al interior de la propia isla que gobernó.
Sus desavenencias con Castro y sus renuencias al giro hacia el comunismo lo convirtieron en un personaje incĂłmodo y, con el tiempo, su rol desapareciĂł de las principales versiones de la historia oficial, como le sucediĂł a tantos otros que se opusieron al rumbo que tomaba la Cuba de aquellos tiempos.
"Fue el primer opositor desde el gobierno al comunismo y el autor del primer intento notable de querer detener aquello", asegura a BBC Mundo el escritor cubano Norberto Fuentes, autor de La autobiografĂ­a de Fidel Castro, en la que abarcan varios capĂ­tulos los episodios del azaroso paso de Urrutia por la presidencia.
Fidel Castro
Image captionFidel Castro dirigiĂł la lucha contra Batista en la Sierra Maestra, mientras otros grupos y partidos coordinaban la acciĂłn en las ciudades.
Al decir de Fuentes, el ascenso y caĂ­da de Urrutia en los primeros meses de 1959 fue una especie de metáfora de las figuras con "vida limitada" que tambiĂ©n fueron protagonistas de los inicios de la revoluciĂłn cubana y olvidadas despuĂ©s.
Pero ¿quiĂ©n era y cĂłmo llegĂł Urrutia a convertirse en una figura clave en los inicios de la revoluciĂłn?

La primera huella

El primer rastro de Urrutia en la historia de Cuba, el que marcarĂ­a el resto de su vida pĂşblica, puede ubicarse en 1957, cuando en un juicio a unos jĂłvenes que apoyaban el desembarco de Castro y sus tropas adoptĂł una posiciĂłn totalmente inusual.
"Urrutia era magistrado de la Audiencia de Santiago de Cuba, donde se iban a juzgar a estos muchachos que habían protagonizado el alzamiento", cuenta a BBC Mundo el historiador cubano Tomás Diez, del Instituto de Historia de Cuba.
"Pero en un acto de valentĂ­a, Urrutia dijo que a los jĂłvenes no se les podĂ­a condenar, porque lo que habĂ­an hecho estaba amparado por la ConstituciĂłn de 1940, que decĂ­a que el pueblo tenĂ­a el derecho a rebelarse contra un gobierno dictatorial", recuerda.
La actitud de Urrutia hacia los "alzados" estremeciĂł a la opiniĂłn pĂşblica de Cuba, gobernada en ese entonces a mano de plomo por el gobierno de facto de Fulgencio Batista.
El general Fulgencio BatistaDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionEl general Fulgencio Batista (izq., con camisa a cuadros) dio un golpe de Estado el 10 de marzo de 1952 e impuso un gobierno de corte militar en Cuba .
"Esto le trajo malas consecuencias porque la dictadura no aceptĂł ese fallo, comenzĂł una persecuciĂłn polĂ­tica contra Ă©l y lo obligĂł a marcharse del paĂ­s", cuenta a BBC Mundo el historiador Sergio Guerra Vilaboy, profesor de la Universidad de La Habana.
A Urrutia no le quedó otro remedio que huir de Cuba, aunque de cierta forma, su actitud hacia los seguidores de Castro hizo que este último volviera a pensar en él poco tiempo después.
"Cuando la lucha en la Sierra se va consolidando, las diferentes fuerzas que luchaban contra la dictadura empiezan a pensar quiĂ©n podrĂ­a ser un posible candidato para sustituir a Batista y Fidel Castro propone a este magistrado por la actitud que habĂ­a tenido en el juicio y porque no tenĂ­a compromiso con ninguna organizaciĂłn polĂ­tica", explica Guerra Vilaboy.
De acuerdo con el historiador, la propuesta de Castro fue aceptada por la mayorĂ­a de los partidos que estaban en contra de Batista, menos el Directorio Revolucionario, una organizaciĂłn estudiantil que habĂ­a asaltado el Palacio Presidencial en 1957.
sierra maestraDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionUrrutia fue nombrado presidente en la Sierra Maestra, ante Fidel Castro, en diciembre de 1958..
Ante el consenso, sin embargo, el magistrado exiliado se mantuvo como el candidato elegido para sustituir a Batista en las riendas de Cuba.
Y en diciembre de 1958 tuvo lugar uno de los hechos más peculiares en la historia presidencial de isla: mientras Batista gobernaba en La Habana, Urrutia fue nombrado presidente de la nueva Cuba, en medio de la selva de la Sierra Maestra y ante Fidel Castro.
"En esas fechas, el almirante Wolfgang Larrazábal, que era presidente provisional de Venezuela, envía a la Sierra un avión con armas. En ese avión venía también Urrutia y se constituye allí un gobierno provisional. Se entrevista con Fidel Castro y se le nombra presidente", relata Guerra.
DespuĂ©s de su atĂ­pico nombramiento presidencial, Urrutia pasĂł los Ăşltimos dĂ­as diciembre refugiado en un lugar tambiĂ©n muy peculiar.
"Fidel lo manda para Vegas de Jibacoa, que era un lugar que habĂ­a creado que era como una especie de Yenan (los campos de concentraciĂłn para intelectuales en China), donde estaban los intelectuales que apoyaban a los alzados y donde trasladĂł Radio Rebelde (la emisora de los insurgentes creada por el Che Guevara)", detalla Fuentes.
Pero su paso por allĂ­ durĂł poco: en la madrugada del 1 de enero Batista huyĂł a Bahamas en una avioneta llena con alforjas de dinero, segĂşn cuenta la historiografĂ­a oficial de Cuba.
Era momento de que Urrutia bajara de la Sierra y asumiera sus funciones.

Urrutia presidente

El primer gobierno de la Cuba revolucionara comenzĂł a funcionar en la Universidad de Oriente, en Santiago.
Urrutia jurĂł formalmente y una de sus primeras medidas fue nombrar a Fidel Castro como su delegado en los institutos armados del paĂ­s, a la vez que Comandante en Jefe de las Fuerzas de Mar, Aire y Tierra de la RepĂşblica.
Los rebeldes lograron la victoria contra Batista el 1 de enero de 1959.Derechos de autor de la imagenAFP
Image captionLos rebeldes lograron la victoria contra Batista el 1 de enero de 1959.
El nuevo mandatario también nombró como primer ministro a José Miró Cardona, un reconocido abogado, hijo de un reconocido general de las luchas independentistas del siglo XIX.
"Era un gobierno sin lugar a dudas muy moderado, de derecha", valora Guerra Vilaboy.
"Esto llevĂł a que Estados Unidos le diera rápidamente el reconocimiento diplomático, ya que el presidente era un hombre tan respetable como Urrutia y el primer ministro era el presidente del colegio de abogados, hijo de JosĂ© MirĂł Argenter. Ambos representaba los grandes intereses del capital en la isla", explica.
De acuerdo con este profesor universitario, el de Urrutia era un gobierno que le daba a Washington la garantía de que la revolución no se radicalizara y también ofrecía a la poderosa burguesía cubana cierta tranquilidad de que no perderían sus beneficios.
"Esto puede haber sido también algo táctico que Fidel Castro tuviera también en su mente. No solo aceptar un gobierno de consenso nacional, que todas las fuerzas políticas lo aceptaran, sino que también que fuera bien visto por Estados Unidos y por la burguesía cubana, para que no se produjera un cisma", opina.
Urrutia
Image captionUrrutia era un abogado de clase media que defendiĂł a un grupo de jĂłvenes que apoyaban a Fidel Castro en 1957. (Foto: Dominio pĂşblico)
Sin embargo, José Miró Cardona renunció al cargo poco menos de un mes después y Fidel Castro asumió como primer ministro.
Fue el principio del fin del gobierno de Urrutia o, al menos, de sus funciones presidenciales.
"Cuando Fidel Castro asume el premierato hace una reforma en la ConstituciĂłn de 1940 y a partir de ese momento es el primer ministro quien tiene en sus manos las facultades para hacer las leyes y por tanto se le otorga al gobierno la facultad de ejecutar las leyes y toda esa responsabilidad recae en Fidel Castro", explica Guerra.
"En la práctica, desde febrero de 1959, Urrutia queda como una figura de segundo orden", añade.

Renuncia y huida

"En su presidencia Urrutia lo que hizo fue más bien disfrutar de su salario, que era de 1.200 pesos. Era un abogado de derecha, pero sin ningĂşn tipo de experiencia para lo que le tocĂł y al final fue una ficha más en el juego polĂ­tico de aquellos años", considera Fuentes.
Tras su llegada al gobierno, Fidel Castro comienza a impulsar las llamadas "leyes revolucionarias", que fueron desde dos polémicas reformas agrarias hasta la confiscación de bienes a las familias poderosas.
"Urrutia al principio apoya esas leyes, pero despuĂ©s comienza a distanciarse cuando considera que esas leyes están acercando al paĂ­s al comunismo. Eso provoca una crisis del gobierno, Fidel Castro renuncia y esto obliga a que Urrutia, a su vez, renuncie tambiĂ©n", explica Guerra.
plano del edificio
Image captionFidel Castro vivĂ­a en el Palacio Presidencial junto a Urrutia durante los primeros meses de 1959, segĂşn se aprecia en este plano del edificio. (Foto cortesĂ­a de Norberto Fuentes).
El intelectual cubano Ambrosio Fornet recuerda que Castro anunciĂł su renuncia por la televisiĂłn y luego, sus seguidores, convocaron a una movilizaciĂłn para pedir la renuncia de Urrutia.
"Fue un acto masivo y no habĂ­a dudas de que Fidel era el hĂ©roe del momento y que a Urrutia no le quedaba otra opciĂłn que renunciar", cuenta a BBC Mundo.
De acuerdo con el historiador Tomás Diez, Urrutia "se dejĂł llevar por la propaganda" de tildar a la revoluciĂłn de comunista y la "traicionĂł".
"Era una persona que daba declaraciones anticomunistas y hacĂ­a el juego de no estar de acuerdo con el gobierno", asegura.
Palacio Presidencial de Cuba.Derechos de autor de la imagenAFP
Image captionUrrutia fue el primer mandatario después de la revolución en ocupar el Palacio Presidencial de Cuba.
Sin embargo, otros ven en su actitud una expresiĂłn coherente con sus principios.
"Yo creo que fue un acto de coherencia ideolĂłgica que dijera que no estaba de acuerdo con lo que estaba pasando. Fue un periodo turbulentos y muchas personas serias y honestas como Urrutia vieron que su ideologĂ­a entraba en conflicto con lo que estaba pasando y lo expresaron", argumenta Fornet.
Tras renunciar a la presidencia en julio de 1959, Urrutia se refugiĂł en la embajada de Venezuela.
Lo sustituyó en el cargo Osvaldo Dorticós, un líder comunista que unos años después terminaría pegándose un tiro en la cabeza.
Osvaldo DorticĂłsDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionOsvaldo DorticĂłs (centro) sustituyĂł a Urrutia como presidente en febrero de 1959.
Desde 1976, la figura de presidente de la RepĂşblica desapareciĂł de la constituciĂłn de Cuba y todo el poder recayĂł formalmente sobre Fidel Castro.
A Urrutia un salvoconducto le permitiĂł salir de Cuba y se asilĂł en Estados Unidos donde, desde la sombra y sin respaldo, intentĂł hacer oposiciĂłn al castrismo hasta su muerte en 1981.
"En el exilio no tuvo mayor trascendencia. Él no era un polĂ­tico, los que lo conocieron siempre se refieren a Ă©l como un hombre sin carisma, anodino. Realmente habĂ­a llegado a un lugar al que realmente Ă©l ni siquiera se imaginĂł ni pretendiĂł llegar. Fue un instrumento del momento histĂłrico que le tocĂł", concluye Guerra Vilaboy.


Envejecido y desgastado, su nombre se perdiĂł desde entonces en el olvido de la historia.
fuente .bbc.com

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