Cuenta la leyenda que un hombre moreno llamado Hugo Chávez FrĂas ganĂł 19 elecciones populares en Venezuela. DejĂł el poder sĂłlo tras su fallecimiento, el 5 de marzo de 2013, y 6 millones de personas acompañaron su cadáver en uno de los funerales más concurridos de la historia. Dicen que sĂłlo lo supera Ruhollah Jomeini, otro personaje poco querido por las grandes potencias de Occidente, considerado fundador de la RepĂşblica Islámica de Irán. Antes de morir, Chávez le encargĂł a uno de sus hombres seguir portando la bandera de la RevoluciĂłn bolivariana. Con su amparo y el del chavismo, Nicolás Maduro fue elegido presidente un mes despuĂ©s. En unas elecciones maratĂłnicas y dramáticas, Maduro saliĂł victorioso y se convirtiĂł en el secuaz de la leyenda.
Pero las cosas no empezaron bien para Ă©l. Con la gran figura bajo tierra, el panorama polĂtico venezolano se partiĂł en dos. Sin Chávez, ya no eran tantos lo chavistas ni el chavismo era tan fuerte. La divisiĂłn se notĂł en la fuerza que adquiriĂł la candidatura de Henrique Capriles, representante de la oposiciĂłn. A pesar de haber programado elecciones en tiempo rĂ©cord, a pesar de que la presencia de Chávez aĂşn estaba cercana, algunas encuestas arrojaban a Capriles como ganador. En el dĂa de las elecciones, el Consejo Nacional Electoral (CNE) cerrĂł tarde los comicios y los resultados se dieron a conocer sĂłlo despuĂ©s de la medianoche. Maduro ganĂł por un margen muy reducido: 50,61 % de los votos, comunicĂł Tibisay Lucena, cabeza de la entidad.
AsĂ, especialmente desde que Maduro está en el poder, las decisiones del CNE, responsable de velar de manera imparcial por la democracia en el paĂs, han sido cuestionadas por la comunidad internacional. En diciembre de 2015, para las elecciones de la Asamblea Nacional, es decir, del Poder Legislativo en Venezuela, el secretario general de la OEA le enviĂł una carta a Lucena: “Existen razones para creer que las condiciones en las que el pueblo va a ir a votar el 6 de diciembre no están en estos momentos garantizadas al nivel de transparencia y justicia electoral que usted desde el CNE deberĂa garantizar”. Almagro enumerĂł en el documento una serie de irregularidades en el tarjetĂłn y en el procedimiento previo a la inscripciĂłn de candidatos, en el que resultaron inhabilitados lĂderes de la oposiciĂłn como Leopoldo LĂłpez y MarĂa Corina Machado. Lucena desmintiĂł las acusaciones y su nombre se puso en entredicho.
Pero la fama del CNE no naciĂł con ella. Su predecesor, Jorge RodrĂguez GĂłmez, de hecho renunciĂł para convertirse en uno de los hombres del chavismo. Tras abandonar su cargo como presidente del CNE pasĂł a ser el vicepresidente de Chávez y actualmente es el alcalde de Caracas desde 2008, elegido con la maquinaria del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Esa fue la prueba que la comunidad internacional necesitaba de que el CNE jugaba de lado del Gobierno, pese a su naturaleza de organizaciĂłn imparcial. Cuando Lucena lo sucediĂł en el cargo, en abril de 2006, el halo de la desconfianza ya la rodeaba.
Y no se ayuda. En el 2013 se venciĂł su perĂodo, pero el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) la ratificĂł, pasando por encima de la Asamblea.
Pese a todos los pronĂłsticos, la oposiciĂłn barriĂł en las elecciones de 2015, llevándose 112 curules, lo que le permitirĂa promover cambios sustantivos en el orden del paĂs.
Con 110 curules, la oposiciĂłn tenĂa mayorĂa absoluta en la Asamblea. Pero el CNE, árbitro de las elecciones, determinĂł, paradĂłjicamente, que tres de los candidatos opositores de las elecciones que ellos deben fiscalizar habĂan sido elegidos por fraude. Por eso, en desacato a la Asamblea, que es la llamada a elegir a los cinco miembros rectores del CNE enre ellos Lucena, el TSJ los nombrĂł a dedo el año pasado.
Hace seis meses debieron realizarse elecciones regionales de alcaldes y gobernadores, pero el CNE tomĂł la decisiĂłn de postergarlas, segĂşn comunicĂł Lucena, debido a la crisis econĂłmica del paĂs. Sin embargo, no hay tal crisis si se trata de la asamblea nacional constituyente. Esta es la propuesta de Maduro para solventar la actual situaciĂłn del paĂs y el CNE fue eficiente al proponer las elecciones de los constituyentes para el 30 de julio.
Las elecciones de gobernadores fueron anunciadas para diciembre. Seis meses después de elegidos los constituyentes y un año después de la fecha esperada.
Hace 18 años, en 1999, Chávez también se inventó una constituyente, pero convocó al pueblo para aprobarla. La gente salió a las calles y respaldó la medida. El CNE lo aprobó todo esta vez.
fuente elespectador.com