El portavoz del Gobierno dominicano dio a conocer esta noche la posición oficial de la República Dominicana en la que rechaza la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y reivindica el derecho que tiene como Estado soberano de determinar quiénes son sus nacionales.
A continuaciĂłn, la declaraciĂłn leĂda por el tambiĂ©n director general de ComunicaciĂłn de la Presidencia, Roberto RodrĂguez Marchena:
El Gobierno dominicano rechaza la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
El Gobierno de la República Dominicana rechaza la Sentencia de 28 de agosto de 2014 Serie C, número 282 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por considerarla extemporánea, sesgada e inoportuna.
De la misma forma, sin que haya espacio a dudas, manifiesta su adhesiĂłn al artĂculo 1 del Convenio de la Haya, de 1930, que faculta a cada Estado para regular y determinar, de acuerdo a su legislaciĂłn, quiĂ©nes son sus nacionales. Este principio, pilar del Derecho Internacional, es innegociable para el Estado dominicano.
El Gobierno reitera su compromiso con el sistema interamericano, pero cualquier interpretaciĂłn antojadiza del mismo en modo alguno puede afectar la soberanĂa dominicana ni la potestad del Estado para definir por sus normas internas el rĂ©gimen de la nacionalidad.
Entendemos, además, que esta sentencia, que se refiere a hechos acontecidos en los años 1999-2000, pasa por alto numerosas circunstancias. Entre otras, que el paĂs tiene en marcha actualmente la implementaciĂłn de un plan integral para la regularizaciĂłn y documentaciĂłn de todas las personas que habitan en el territorio dominicano.
Asimismo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha ignorado aspectos muy relevantes de nuestra historia reciente, que muestran la voluntad inequĂvoca de la RepĂşblica Dominicana de modernizar y mejorar su marco legal. Ejemplo de esto es la ConstituciĂłn aprobada en 2010, que incluye derechos de tercera generaciĂłn.
Es conocido el compromiso fĂ©rreo del gobierno dominicano con el respeto por los derechos humanos y con la bĂşsqueda de soluciones a los desafĂos que enfrentamos en materia de documentaciĂłn.
Debemos enfatizar que las soluciones que ha planteado el gobierno dominicano y que están en marcha son fruto del más amplio consenso logrado en nuestro paĂs en esta materia y suponen un avance sin precedentes en las Ăşltimas dĂ©cadas.
Esa voluntad de avance y transformación es apoyada y conocida por la comunidad internacional y por numerosas organizaciones, tanto nacionales como internacionales, que están trabajando con nosotros sobre el terreno para la implementación de soluciones.
Cabe mencionar entre ellas la OrganizaciĂłn Internacional para las migraciones y la Mesa Nacional para MigraciĂłn y Refugiados en RD, que reĂşne a las principales organizaciones religiosas y civiles especializadas en estos temas en el paĂs.
Asimismo, como parte de nuestra convicciĂłn y compromiso con la protecciĂłn de las personas, el gobierno ha creado una unidad especializada en Derechos Humanos en nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores, con rango de direcciĂłn y con un equipo ampliado de primera lĂnea.
Por otra parte, queremos resaltar que desde hace casi un año nuestro paĂs y la RepĂşblica de HaitĂ han sabido hacer de la dificultad, virtud, transformando lo que comenzĂł como un desencuentro entre nuestras naciones en el proceso de diálogo bilateral más fructĂfero que han visto nuestros pueblos en las Ăşltimas dĂ©cadas.
Este diálogo ha permitido, entre otras cosas, una cooperación sin precedentes en materia de documentación. Agradecemos las acciones que ha llevado a cabo el gobierno de Haità para facilitar los procesos, entre ellas la apertura de 4 nuevas oficinas consulares en la República Dominicana.
Entendemos que, en pro de los avances obtenidos y de la sostenibilidad de este proceso de diálogo, vamos a continuar por la ruta que nos habĂamos trazado y que avanza por buen camino.
Nuestro deber, en primer lugar, es defender la soberanĂa de la RepĂşblica Dominicana, mantener la estabilidad polĂtica y social en nuestro territorio y favorecer un clima de convivencia pacĂfica.
Por todo lo anterior, el gobierno de la RepĂşblica Dominicana sigue firme en su determinaciĂłn de continuar trabajando en la misma direcciĂłn, con responsabilidad y sin descanso, pero partiendo siempre de la realidad social, polĂtica y econĂłmica de nuestro paĂs.
En definitiva, creemos firmemente que la hoja de ruta que nos hemos trazado es el camino adecuado para lograr nuestro objetivo, que siempre ha sido, y será el mismo: construir un paĂs sin exclusiĂłn y sin discriminaciĂłn, en el que los derechos humanos fundamentales y el respeto a las leyes de la RepĂşblica Dominicana caminan de la mano con un mismo fin: propiciar la felicidad de las personas.
Finalmente, debemos recordar que la separaciĂłn de poderes es la base de un verdadero Estado de derecho y su desconocimiento atentarĂa contra los valores democráticos asumidos por la sociedad dominicana.
Fue de estos poderes públicos que emanaron la Constitución del año 2010, las sentencia TC168-13 y posteriormente la Ley No. 169-14, que contó con el consenso de todos los sectores de la sociedad dominicana y fue aprobada a unanimidad por el Congreso Nacional.
En consecuencia, cualquier posiciĂłn que cuestione los poderes legĂtimamente constituidos de nuestro Estado es inaceptable para la RepĂşblica Dominicana.
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