
29 de febrero de 2016 -
La nueva demanda, formalizada ahora Ăşnicamente por el Bundesrat o cámara de los "Länder", presenta al NPD como un residuo del partido nazi de Adolf Hitler, que tanto por su ideologĂa como su militancia atentan contra los principios de un Estado democrático.
BerlĂn, Alemania.-
29 feb (EFE/Gemma Casadevall).- El Tribunal Constitucional alemán (TC) abrirá mañana el proceso de ilegalización del ultraderechista Partido Nacional Democrático (NPD), que se prevé complejo y que coincide con el auge de nuevas formaciones xenófobas alimentadas por la protesta contra la llegada de refugiados.
Es el segundo intento por ilegalizar esa formaciĂłn, durante dĂ©cadas el principal aglutinante de los neonazis alemanes y que en 2003 se apuntĂł una victoria moral, al rechazar el TC la demanda que habĂan interpuesto el Gobierno y las dos cámaras del Parlamento.
La nueva demanda, formalizada ahora Ăşnicamente por el Bundesrat o cámara de los “Länder”, presenta al NPD como un residuo del partido nazi de Adolf Hitler, que tanto por su ideologĂa como su militancia atentan contra los principios de un Estado democrático.
El Constitucional es el único órgano competente para ilegalizar un partido, algo que en la historia de la República Federal de Alemania (RFA) solo ocurrió en la postguerra con el Partido del Reich (heredero del partido nazi) y con el Partido Comunista Alemán.
Con la crisis de los refugiados y la llegada a Alemania el año pasado de 1,1 millones de peticionarios de asilo, un partido que parecĂa agĂłnico, Alternativa para Alemania (AfD), cobrĂł vigor al mutar sus esencias euroescĂ©pticas a abierta xenofobia
“Sea cuál sea la sentencia del TC, no debe relajarse la lucha contra la ultraderecha. Incluso si se ilegaliza seguirá habiendo ultraderechismo en Alemania”, admitiĂł hoy el ministro de Justicia, Heiko Maas.
Hace un año y medio surgió el movimiento de los Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida) con capacidad para movilizar a decenas de miles de seguidores en la ciudad donde nació, Dresde.
Con la crisis de los refugiados y la llegada a Alemania el año pasado de 1,1 millones de peticionarios de asilo, un partido que parecĂa agĂłnico, Alternativa para Alemania (AfD), cobrĂł vigor al mutar sus esencias euroescĂ©pticas a abierta xenofobia.
Las reiteradas llamadas de la canciller Angela Merkel a “no dejarse arrastrar” por las consignas de Pegida no hicieron mella en ese movimiento. La AfD es, segĂşn los sondeos, la tercera fuerza del paĂs pese a los intentos por arrinconarla.
En este contexto tendrá lugar mañana la primera vista del proceso contra el NPD, un partido que, contrariamente a lo que ocurre con la nueva ultraderecha, no pasa precisamente por su mejor momento.
Tiene apenas 5.200 militantes -la mitad que una dĂ©cada atrás-, ha afrontado sucesivas sanciones y bloqueo de fondos pĂşblicos por irregularidades contables y su eco en las urnas es mĂnimo -un 1,3 % en las generales de 2013.
Nunca logró escaños en el Bundestag (cámara baja), pero sà en las regiones, consistorios locales y en el Parlamento Europeo (con un eurodiputado).
Una prohibiciĂłn acabarĂa con la financiaciĂłn pĂşblica, pero no con la ultraderecha, ya que en paralelo al NPD hay hasta 200 agrupaciones locales o camaraderĂas en el paĂs. Su menguada militancia tiene ahora, en el AfD, un nuevo brazo polĂtico donde depositar su voto, con visos, además, de verlo convertido en escaños.
La demanda fue cursada en 2013 solo por el Bundesrat, mientras que ni el Bundestag ni el Gobierno se sumaron por el temor a un nuevo fracaso como el de 2003, cuando el TC rechazĂł la querella por estar fundamentada en testimonios de infiltrados y confidentes.
Esta vez, la solicitud de ilegalizaciĂłn se apuntala en el propio programa del NPD, que defiende una “Alemania para los alemanes” y lamenta una “extranjerizaciĂłn” por culpa de la inmigraciĂłn.
Además recoge actividades xenĂłfobas y antisemitas, sea en mĂtines o en actos semiclandestinos, y el historial delictivo de sus miembros, por negaciĂłn del Holocausto -delito que en Alemania conlleva penas de cárcel-, agitaciĂłn y actos violentos.
El pliego acusador lo presenta como exponente de la versión más agresiva de la xenofobia, extendida a todas las capas sociales.
Los “Länder” optaron por impulsar esta segunda iniciativa tras el escándalo en torno a Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), una cĂ©lula integrada por tres neonazis, que durante una dĂ©cada asesinĂł a nueve inmigrantes y cuya existencia saliĂł a relucir sĂłlo por casualidad, en 2011, a raĂz del suicidio de dos de sus miembros.
“El Gobierno respalda activamente la demanda de ilegalizaciĂłn”, explicĂł el portavoz de Merkel, Steffen Seibert, a la pregunta de si ahora, ante la nueva efervescencia ultraderechista, no se arrepiente el Ejecutivo de no haberse unido al Bundesrat. EFE
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