Por Narciso Isa Conde
El hermoso rio Yuna no era merecedor de una Voz instalada para adornar la fetidez, la sangre, las torturas, las fechorĂas, las violaciones y estupros del tirano Trujillo y de su vil hermano Petán.
El Yuna –más antes de ser depredado, empobrecido y contaminado por la Falconbridge, las granceras y demás empresas criminales- nunca debiĂł ser usado para bautizar la primera emisora de la tiranĂa trujillista; matriz de la Voz Dominicana, diseñada para mentir, encubrir y distraer, en medio de los horrores sufridos por Bonao y por la NaciĂłn Dominicana.
Restaurar la Voz del Yuna, replicarla como emisora y museo, exaltando sobretodo la modernidad técnica exhibida en aquella ocasión y la calidad de los artista y profesionales contratados y sometidos a la férula de los verdugos del pueblo -obviando el rol alienante y los servicios brindados por esa entidad al oprobio, al escapismo y la banalidad- no solo es una ofensa al sacrificio colectivo en la lucha por la libertad, sino un monumento a la perversidad e impunidad y una pérfida reivindicación de la subcultura comunicacional despótica.
AsĂ no se rescata la verdad histĂłrica ni se promueven valores morales y polĂticos.
Los Cocuyos de la Cordillera de Petán y todos los esbirros de la tiranĂa están gozando en sus moradas, mientras los/as mártires de la Ă©poca y sus descendientes se indignan con razĂłn. Retumba todavĂa en los oĂdos del pueblo la VOZ DOMINICANA anunciando sádicamente los fusilamientos de los HĂ©roes de Junio de 1959: ¡muerto!, ¡muerto!, muerto!
Claro, restaurar la “Voz del Yuna” en Bonao no es un capricho del repudiado senador falcondiano FĂ©lix Nova. Es una decisiĂłn de Estado, articulada a esa transnacional y a su eventual sustituta, motivada por un doble interĂ©s: pervertir la memoria histĂłrica, ponerla al servicio de anti-valores y, a la vez, ampliar la dictadura mediática en esa regiĂłn bajo la tutela de polĂticos nefastos y mineras rapaces en el contexto del plan de perpetuaciĂłn de la claque peledeĂsta, incluida la impronta reeleccionista de Danilo Medina; cuya presencia y la del Ministro de Cultura en ese acto nos da la razĂłn respecto al carácter de ese proyecto infame.
Además, vergĂĽenza ajena y lástima deben provocar que se recurra a Pablo MilanĂ©s, usándolo como regalo envenenado dentro de un supuesto rescate de la “memoria cultural”, con resultados de concurrencia tan mediocres que evidencian el descrĂ©dito de los principales promotores de esa provocadora y cuestionable iniciativa.
fuente:Franco Abad
0 Comentarios