El año pasado, una cámara automática logrĂł tomar una foto de unjaguar a unos 200 metros de las instalaciones de un alojamiento ecolĂłgico de Costa Rica. El jaguar es uno de los animales que corre mayor riesgo en ese paĂs por lo que se han implementado importantes esfuerzos para su conservaciĂłn.
La fotografĂa es valiosa para los conservacionistas que acumulan imágenes de jaguares y otros cuatro tipos de felinos para darle seguimiento a su poblaciĂłn y poder evaluar el estado de los ecosistemas que les permiten vivir en la penĂnsula de la Osa, de gran biodiversidad.
En este momento hay unas 80 cámaras en funcionamiento en unas 13 zonas de Costa Rica que pertenecen a alojamientos ecológicos, organizaciones conservacionistas y particulares que colaboran en la investigación de la población de felinos en una zona que atrae a este tipo de turismo de todo el mundo.
Durante sus primeros dos años en funcionamiento esa red de cámaras ha servido para que los conservacionistas comprendan que cuatro de los felinos (puma, margay, jaguarundĂ y ocelote) se desarrollan bien en la selva tropical de la costa pacĂfica costarricense pero el jaguar corre un grave peligro en la regiĂłn segĂşn Osa Conservation, una organizaciĂłn sin ánimo de lucro que gestiona el sistema de cámaras.
La Ăşltima estimaciĂłn formal de la poblaciĂłn de los jaguares, realizada en 2005, arrojĂł una cifra de unos 50 ejemplares en la penĂnsula segĂşnINOGO un programa de protecciĂłn de la naturaleza establecido en conjunto por Estados Unidos y Costa Rica que es gestionado por la Universidad de Stanford.
Aunque no hay cifras precisas de la poblaciĂłn actual, hay pocas dudas de que hay menos jaguares de los que habĂa hace un cuarto de siglo cuando los biĂłlogos comenzaron su seguimiento segĂşn Carlos Cruz DĂaz, coordinador del programa de Osa Conservation. Incluso tras el aumento de la vigilancia con cámaras, ha habido pocas detecciones.
“Eso dice mucho sobre el estado de su poblaciĂłn”, dijo. “No ha sido posible tener una cifra aproximada porque no hemos tenido el nĂşmero mĂnimo de imágenes que necesitamos para que el sistema funcione”. Guillermo Mulder, guĂa en el alojamiento ecolĂłgico de Lapa RĂos en el extremo sur de la penĂnsula de la Osa, de 1800 kilĂłmetros cuadrados, dijo que “es seguro decir que hay entre 10 y 20 jaguares en la penĂnsula”.
Mulder, cuyas cámaras han capturado solo un jaguar en Lapa RĂos desde el comienzo del programa, atribuye el declive del animal en su mayor parte a “la caza por parte de los ganaderos que ven cĂłmo sus animales son atacados por el jaguar, que siempre ha sido considerado como enemigo”.
“Creen que el jaguar es malo, que mata a los animales y podrĂa matarte”, dijo. “Su perspectiva es que cuantos más jaguares mates, mejor”.
La presiĂłn sobre los felinos aumenta debido a la caza de su alimento natural, el pecarĂ, un tipo de cerdo salvaje, y el agouti, un roedor. SegĂşn Mulder eso provoca que el jaguar tenga que cazar ganado.
La rareza del jaguar explica la expectaciĂłn creada en el alojamiento ecolĂłgico de Saladero, un lugar aislado al que solo se puede llegar en barco desde la costa este de la penĂnsula, cuando sus cámaras capturaron el paso de un jaguar el 28 de abril de 2015.
La presencia del depredador cerca de sus instalaciones indica que la salud del bosque es buena y marca su proximidad a un entorno natural realmente prĂstino, como el de muchos otros lugares de la regiĂłn.
“El jaguar está en serio peligro, asĂ que lograr fotografiar uno es algo para celebrar”, dijo Harvey Woodard, el propietario de Saladero, de nacionalidad estadounidense, que vive con su esposa, Susan Rogers, quien es británica. “Es muestra de una selva tropical en buen estado”.
Los visitantes de los alojamientos en la penĂnsula de la Osa tienen más oportunidades de ver pájaros tropicales como el aracari —un tipo de tucán— o la guacamaya escarlata —un tipo de loro rojo, amarillo y azul— que de ver un felino. En el golfo Dulce, que colinda con la penĂnsula por el este, los turistas pueden ver delfines saltando o inmensosfregatas.
Como parte de su esfuerzo para conservar al jaguar, la Osa Conservation trata de crear un corredor de territorio que vaya desde la costa norte de golfo Dulce, entre los parques nacionales de Corcovado y Piedras Blancas, que pueda aumentar la superficie de selva protegida para que los animales puedan vivir en libertad.
“Los felinos necesitan de grandes territorios para cubrir sus necesidades biolĂłgicas”, dijo Cruz DĂaz. El sistema de cámaras atrae a naturalistas y a la industria de turismo ecolĂłgico que beneficia a la regiĂłn. Se espera que pronto hayan 200 cámaras en funcionamiento.
“Al apoyar esta iniciativa tienen informaciĂłn que beneficia a sus negocios y sus actividades ecolĂłgicas”, dijo Cruz DĂaz. “Eso ofrece un punto de partida para el seguimiento del estado de la poblaciĂłn de esas especies”.
FUENTE:http://www.nytimes.com/
