Lo que no dijo el Presidente

En su bien redactado y mejor pronunciado discurso del martes pasado, el Presidente Danilo Medina planteĂł los objetivos principales de su programa de gobierno para el nuevo cuatrienio: continuar enfatizando inversiones sociales como la educaciĂłn, ahora concentrándose en educar maestros para escuelas ya construidas, seguridad social, microcrĂ©dito, salud y más subsidios sociales. TambiĂ©n citĂł algunos importantes proyectos de infraestructura fĂsica.
Lo que no dijo es de dĂłnde saldrán los fondos para esas grandes inversiones. Seguramente tendrá que decirlo al someter al Congreso en los prĂłximos meses el presupuesto del año que viene, o al enviar un presupuesto complementario dentro de pocos dĂas, pues las finanzas probablemente no podrán esperar hasta enero. Como no hablĂł de austeridad en la reducciĂłn del gasto corriente, a pesar de los enormes excedentes en la nĂłmina, de allĂ no vendrán esos recursos. SĂ citĂł dos fuentes. Primero, gravar más a los ricos, reduciendo los actuales incentivos tributarios, lo que presumiblemente ya decidiĂł hacer fuera de un pacto fiscal con el sector privado que hubiese incluido ajustes en los gastos y, segundo, logrando que se pague la electricidad. ProyectĂł que la proporciĂłn de las ventas de la luz no cobradas se reducirá del actual 31% a un optimista 15%.
Pero, si leemos su discurso de hace cuatro años notaremos que dijo lo mismo, al prometer reducirla de 33% a 25%, pero la realidad es que en cuatro años solo ha bajado dos puntos porcentuales. Pero esa fuerte y prometida reducciĂłn no se logrará mientras los polĂticos manejen las distribuidoras de electricidad, pues lo que les interesa es ser simpáticos, ofreciendo 24 horas de luz en un 60% de circuitos, páguenla o no. Se requerirĂa privatizar algunas o todas las distribuidoras para lograr esa reducciĂłn. En la zona de Punta Cana la gente cumple muy bien, pues el distribuidor es privado y pagan hasta donde no hay turismo, como en Boca de Yuma. Una posible fuente de ingresos serĂa aumentando la tarifa elĂ©ctrica, reduciendo el actual subsidio, pero está por verse si existe la voluntad polĂtica para eso.
Tampoco mencionĂł que para terminar las plantas de carbĂłn de Catalina la Grande, en los prĂłximos dos años tendrá que aportar 2,000 millones de dĂłlares (US$2,000 “billones”), una suma altĂsima, sobre todo si se expresa como proporciĂłn del presupuesto actual.
LucirĂa, pues, que aĂşn cuando los precios del petrĂłleo y del oro se mantengan en los buenos niveles actuales, la Ăşnica forma de financiar esos programas serĂa manteniendo, por doceavo año consecutivo, un fuerte dĂ©ficit presupuestal, financiado tanto con endeudamiento interno (bonos del Estado adquiridos principalmente por nuestros bancos y por nuestros fondos de pensiones), como tambiĂ©n a travĂ©s de más bonos soberanos adquiridos en un exterior que todavĂa mantiene apetito por ellos.
Muchos esperábamos que pusiera mayor Ă©nfasis en los aspectos polĂticos, como someter formalmente una nueva Ley de Partidos que realmente fuese democrática y que se empeñará en que en la composiciĂłn de las nuevas cortes se incluyan elementos apolĂticos, incluyendo la Junta Central Electoral.
Aunque es cierto que citĂł su compromiso con la lucha contra la corrupciĂłn, el traslado de Francisco DomĂnguez Brito al Ministerio de Medio Ambiente, indudablemente ayuda a mejorar el medio ambiente, pero luce que su sucesor no tendrá el mismo interĂ©s en identificar elementos corruptos dentro de la administraciĂłn pĂşblica. AndrĂ©s Navarro tambiĂ©n indudablemente aportará mucho para mejorar nuestra educaciĂłn, pero el gobierno ha entregado la administraciĂłn de la polĂtica externa a un partido minoritario, como pago por haber aportado el 5% de los votos en las elecciones pasadas, el cual tratará de llenar la cancillerĂa con compañeros de ese partido, cuando Navarro habĂa buscado profesionalizar la diplomacia dominicana.
Durante los prĂłximos cuatro años se sentirá con mucha fuerza el efecto negativo de la desprotecciĂłn a la agricultura dominicana, principalmente al arroz y los frijoles, resultante de la continua, inminente y muy predecible (desde hace 10 años) reducciĂłn arancelaria resultante de los compromisos bajo el DR-CAFTA. MĂ©xico desde que firmĂł el NAFTA tomĂł medidas para proteger a sus productores, principalmente a los de maĂz. Era el momento del Presidente anunciar lo que harĂa para ayudar a nuestros campesinos. No lo hizo.
Lo que no dijo es de dĂłnde saldrán los fondos para esas grandes inversiones. Seguramente tendrá que decirlo al someter al Congreso en los prĂłximos meses el presupuesto del año que viene, o al enviar un presupuesto complementario dentro de pocos dĂas, pues las finanzas probablemente no podrán esperar hasta enero. Como no hablĂł de austeridad en la reducciĂłn del gasto corriente, a pesar de los enormes excedentes en la nĂłmina, de allĂ no vendrán esos recursos. SĂ citĂł dos fuentes. Primero, gravar más a los ricos, reduciendo los actuales incentivos tributarios, lo que presumiblemente ya decidiĂł hacer fuera de un pacto fiscal con el sector privado que hubiese incluido ajustes en los gastos y, segundo, logrando que se pague la electricidad. ProyectĂł que la proporciĂłn de las ventas de la luz no cobradas se reducirá del actual 31% a un optimista 15%.
Pero, si leemos su discurso de hace cuatro años notaremos que dijo lo mismo, al prometer reducirla de 33% a 25%, pero la realidad es que en cuatro años solo ha bajado dos puntos porcentuales. Pero esa fuerte y prometida reducciĂłn no se logrará mientras los polĂticos manejen las distribuidoras de electricidad, pues lo que les interesa es ser simpáticos, ofreciendo 24 horas de luz en un 60% de circuitos, páguenla o no. Se requerirĂa privatizar algunas o todas las distribuidoras para lograr esa reducciĂłn. En la zona de Punta Cana la gente cumple muy bien, pues el distribuidor es privado y pagan hasta donde no hay turismo, como en Boca de Yuma. Una posible fuente de ingresos serĂa aumentando la tarifa elĂ©ctrica, reduciendo el actual subsidio, pero está por verse si existe la voluntad polĂtica para eso.
Tampoco mencionĂł que para terminar las plantas de carbĂłn de Catalina la Grande, en los prĂłximos dos años tendrá que aportar 2,000 millones de dĂłlares (US$2,000 “billones”), una suma altĂsima, sobre todo si se expresa como proporciĂłn del presupuesto actual.
LucirĂa, pues, que aĂşn cuando los precios del petrĂłleo y del oro se mantengan en los buenos niveles actuales, la Ăşnica forma de financiar esos programas serĂa manteniendo, por doceavo año consecutivo, un fuerte dĂ©ficit presupuestal, financiado tanto con endeudamiento interno (bonos del Estado adquiridos principalmente por nuestros bancos y por nuestros fondos de pensiones), como tambiĂ©n a travĂ©s de más bonos soberanos adquiridos en un exterior que todavĂa mantiene apetito por ellos.
Muchos esperábamos que pusiera mayor Ă©nfasis en los aspectos polĂticos, como someter formalmente una nueva Ley de Partidos que realmente fuese democrática y que se empeñará en que en la composiciĂłn de las nuevas cortes se incluyan elementos apolĂticos, incluyendo la Junta Central Electoral.
Aunque es cierto que citĂł su compromiso con la lucha contra la corrupciĂłn, el traslado de Francisco DomĂnguez Brito al Ministerio de Medio Ambiente, indudablemente ayuda a mejorar el medio ambiente, pero luce que su sucesor no tendrá el mismo interĂ©s en identificar elementos corruptos dentro de la administraciĂłn pĂşblica. AndrĂ©s Navarro tambiĂ©n indudablemente aportará mucho para mejorar nuestra educaciĂłn, pero el gobierno ha entregado la administraciĂłn de la polĂtica externa a un partido minoritario, como pago por haber aportado el 5% de los votos en las elecciones pasadas, el cual tratará de llenar la cancillerĂa con compañeros de ese partido, cuando Navarro habĂa buscado profesionalizar la diplomacia dominicana.
Durante los prĂłximos cuatro años se sentirá con mucha fuerza el efecto negativo de la desprotecciĂłn a la agricultura dominicana, principalmente al arroz y los frijoles, resultante de la continua, inminente y muy predecible (desde hace 10 años) reducciĂłn arancelaria resultante de los compromisos bajo el DR-CAFTA. MĂ©xico desde que firmĂł el NAFTA tomĂł medidas para proteger a sus productores, principalmente a los de maĂz. Era el momento del Presidente anunciar lo que harĂa para ayudar a nuestros campesinos. No lo hizo.
fuente:hoy.com.do