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“En el clima no hay plan B porque no hay planeta B”: Macron

Trump desató una crisis diplomática mundial al anunciar que EE. UU. se retira del Acuerdo de París.
AFP.
El recién elegido presidente de Francia Emmanuel Macrón resumió en una frase la situación en la que queda el mundo tras el anuncio hecho por Donald Trump de retirar a Estados Unidos del acuerdo para combatir el cambio climático: “En el clima no hay plan B porque no hay planeta B”. (Lea: Tump retira a EE.UU. del acuerdo sobre cambio climático)
No fue el único en criticar la decisión de Estados Unidos que prácticamente tira por el piso la meta de evitar que la temperatura del planeta aumente más de dos grados celsius durante este siglo. Estados Unidos, el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero, se había comprometido a reducir entre 26 y 28% sus emisiones para 2025. China, Rusia, Alemania, entre otros, advirtieron que la decisión de Trump representa una amenaza para los esfuerzos de todos los demás. (Decepción internacional por decisión de Trump de sacar a EE. UU. del Acuerdo de París)
Alinear a Estados Unidos en un acuerdo internacional ha sido por décadas la gran piedra en el zapato para avanzar en la lucha contra el cambio climático. En 1997, cuando se firmó el Protocolo de Kyoto, Estados Unidos eludió el compromiso a pesar de ser el mayor emisor en ese momento. Los países que si adquirieron responsabilidades se sintieron traicionados y maniatados.
Reducir emisiones de gases de efecto invernadero es ante todo una decisión económica. Los gases como el C02 son un efecto directo de la intensidad de las economías basadas en combustibles fósiles. Por esa razón, sólo es posible avanzar si las principales economías se comprometen simultáneamente a controlar el problema en casa. El hecho de que Estados Unidos eludiera el Protocolo de Kyoto condujo a su fracaso porque dejó en desventaja económica a los países que si lo hicieron.
Con la muerte del Protocolo de Kyoto se hizo necesario plantear un nuevo escenario para negociar un nuevo tratado. Así fue como a lo largo de 20 años líderes de 195 países se reunieron año tras año para intentar fijar unas nuevas reglas de juego. Estados Unidos se convirtió desde el primer día en el mayor obstáculo. El partido Republicano ha sido un férreo opositor de los acuerdos llegando incluso a cuestionar la realidad del problema climático.
Después de una intensa diplomacia, desde China hasta Londres, para ajustar todas las piezas necesarias y acondicionar un acuerdo climático que permitiera la participación de Estados Unidos, en Paris se firmó un tratado internacional firmado por 195 países. El Acuerdo de Paris consistió en que cada nación planteó voluntariamente sus compromisos de reducción de emisiones y se comprometió a presentar avances periódicos. Aunque para muchos el acuerdo fue blando y no lo suficientemente ambicioso para detener el cambio climático, muchos otros coincidieron en que era el único acuerdo posible para incluir a Estados Unidos.
Hoy, primero de junio, Estados Unidos vuelve a recuperar su posición histórica: rechazar cualquier compromiso internacional. El ala mas conservadora de la política norteamericana, cobijada por Donald Trump, impuso su punto de vista y canceló los compromisos del segundo mayor emisor de CO2.
El primer ministro chino, Li Keqiang aseguró que su país respetaría el compromiso "pero, por supuesto, esperamos contar con la cooperación de los demás". La canciller alemana Angela Merkel consideró que el acuerdo es "esencial". E incluso desde Rusia se escucharon voces de preocupación: "La aplicación de esta convención en ausencia de actores esenciales será más complicada, pero por el momento no hay alternativa", dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
fuente:elespectador.com

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