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El último intento de Dilma Rousseff por volver a la presidencia


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La presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, leyó una carta al senado por Facebook en vivo , en su último intento por mantenerse en el cargo. CreditAndressa Anholete/Agence France-Presse — Getty Images
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RÍO DE JANEIRO — Dilma Rousseff, la presidenta suspendida de Brasil, hizo un llamado desesperado a legisladores y votantes: promete celebrar nuevas elecciones si sobrevive a un juicio político que está previsto para la próxima semana.
En una carta que leyó en vivo en Facebook desde el palacio presidencial en Brasilia, Rousseff repitió algunos de sus argumentos, como que el proceso para destituirla de su cargo equivalía a un golpe de Estado, e hizo un llamado al senado, que la acusa de haber manipulado el presupuesto federal para asegurar su reelección: “Pido a los senadores que no cometan una injusticia y me condenen por un crimen que no cometí”.
Es poco probable que logre cambiar de opinión a sus oponentes en el senado, donde votaron 59-21 la semana pasada para seguir adelante con la etapa final de un proceso que ha dividido a la nación y ha paralizado la política brasileña. La destitución permanente de Rousseff requiere una mayoría de dos tercios, o 54 votos.
“Parece un último gesto de desesperación, un acto retórico que probablemente tenga poco efecto”, dijo Carlos Melo, politólogo de Insper, una universidad de São Paulo.
Rousseff, a quien le quedan dos años de mandato, ya ha dicho en ocasiones anticipadas que aceptaría elecciones anteriores, pero este ha sido su primer intento de hablar directamente con quienes decidirán su suerte. Un plebiscito como el que pide no tiene precedentes en Brasil y podría suceder solo en caso de una modificación constitucional, algo que requiere de la aprobación del parlamento.
Con un índice de aprobación muy bajo, Rousseff, que fue suspendida de su cargo en mayo, tiene poco capital político, según Michael Mohallem, profesor de derecho en la Fundación Getulio Vargas, un instituto de investigación en Río de Janeiro.
“Esta carta ha llegado demasiado tarde”, dijo. “Debería haber transmitido esta idea cuando tenía algo que ofrecer. Las negociaciones, dentro y fuera de la política, solo funcionan cuando ambos bandos tienen algo que ofrecer”.
El presidente interino, Michel Temer —quien fue vicepresidente de Rousseff—, también tiene un índice de aprobación muy bajo, pero sería el encargado de terminar el mandato si ella es destituida definitivamente del cargo.
En un discurso poco emotivo, Rousseff se volvió a presentar como la víctima de una conspiración política y trató de comparar las acusaciones contra ella con las que existen contra sus rivales, muchos de ellos también acusados de corrupción.
“No tengo cuentas bancarias secretas en el extranjero, nunca me he llevado un centavo del tesoro público”, dijo. “Nunca he recibido sobornos de nadie”.
FUENTE:http://www.nytimes.com/

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